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Maison Eduardo Sánchez: amor y reivindicación por la alta peluquería francesa

El artista del cabello, Eduardo Sánchez, nos regala un paseo a través de la memoria con la pasión por la alta peluquería como hilo conductor

Una calidez sobrehumana y un estilismo digno de pasarela de alta costura. Esta es la forma en la que el artista del cabello, Eduardo Sánchez, nos ofrece una acogedora bienvenida al que considera su hogar. El nombre de este templo de la belleza en el madrileño barrio de Salamanca no es una casualidad. Con una pasión desmedida, Maison Eduardo Sánchez nos regala una moderna visión de la expresión francesa ‘savoir faire’ a través del recuerdo con la alta peluquería como hilo conductor.

Maison Eduardo Sánchez es la forma en la que invito a mis clientes a mi casa, donde yo los puedo recibir y hacerles sentir que están en la suya”.

 

Punto de partida y primeros pasos

Medellín, Colombia. “Tenía ocho años cuando comencé a sentir que me gustaba el cabello”, asegura Eduardo Sánchez, revelando que “me metía en el armario a peinar a las muñecas de mi hermana”. “En una sociedad machista”, hacer gala de valor y confesar “con 17 años que quería ser peluquero era algo complicado”. Sin embargo, asegura que gracias a “la gran apertura de mente de mi madre y su ayuda por perseguir mi sueño” todo fue mucho más sencillo. Este, aunque entonces no lo supiera, sería el prólogo de un camino repleto de éxitos.

Eduardo Sánchez

Una hoja de ruta que pasaría por la apertura de su primer salón en su Colombia natal. “Fue una experiencia bastante excitante para un chico muy joven que comienza a descubrir que la peluquería es la que realmente le atrapa y le gusta”. De esta forma daba oficialmente comienzo un idilio -con la alta peluquería- que continúa a día de hoy con un extenso bagaje a sus espaldas.

 

El sueño europeo en el horizonte

Bruselas, 1990

Desde que era muy pequeño, el sueño europeo era recurrente en la mente del artista, “y no porque conociera Europa más que de la escuela”. Eran las clases de geografía las que hacían volar el imaginario del joven Sánchez al hablar sobre “la existencia de una ciudad que se llamaba París y un continente que se llamaba Europa”. Así, animado por un compañero becado en Moscú y una amiga de la infancia de su madre, cuya hija residía en Bruselas, Europa y América estrechaban distancias.

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“Tras una carrera de periplos por conseguir el dinero para venir, los papeles y no tener idiomas”, lo consiguió. Aterrizó en Bruselas un 30 de enero en un “invierno profundo, como en un cuento de hadas”. En la capital belga reparó en que la peluquería que trabajaba en Medellín y la que se ejercía en Bruselas eran “dos mundos completamente opuestos” y “dos estilos de mujeres completamente diferentes”.

La peluquería no es el cabello solamente, es la persona, la cultura, cómo se expresa cada uno. El cabello te permite afianzar tus códigos de referencia, cómo expresarte en función de dónde vives.

Madrid, 1997

24 años atrás. Eduardo Sánchez toma tierra en Madrid en 1997, de la mano de la prestigiosa firma de peluquerías de lujo Dessange. Una etapa que describe cercana a realizar “un máster intensivo de encontrarte con tus gustos, con tus capacidades, con tus miedos, porque es un gran reto”. Desde entonces los éxitos no dejan de sucederse, consolidando a Maison Eduardo Sánchez como un referente en el mundo de la alta peluquería francesa.

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No obstante, la decisión de emprender un nuevo rumbo estaba sobre la mesa, “quería tener mi propio salón, tomar mis decisiones, acertar o errar por mí mismo”. Y es que llega “un momento en tu vida personal que necesitas volver a tus orígenes, que era haber sido dueño de mi propio negocio, y aplicar todo lo que aprendiste de la mano de los mejores para sacar tu proyecto personal adelante”.

 

Una filosofía y estilo definidos y venerados

Su filosofía de marca y estilo definido son los cimientos de este buque insignia. “Yo soy, primero que todo, peluquería francesa pura y dura. No solo porque la he mamado, sino que la vivo todos los días, la quiero, la valoro y la reivindico”. Los franceses, explica bajo un crítico punto de vista, lograron encontrar “el punto medio entre ser moderno y chic, entre ser moderno y glamuroso”. Esto, advierte, “te permite vender una peluquería comercial muy agradable a los ojos y que sinceramente embellece tanto a mujeres como a hombres”.

Yo soy, primero que todo, peluquería francesa pura y dura. No solo porque la he mamado, sino que la vivo todos los días, la quiero, la valoro y la reivindico.

Esto, unido al acompañamiento de un equipo de profesionales de alto standing, de una cultura muy internacional, es una de las claves del éxito imparable de Maison Eduardo Sánchez. “Hablamos varios idiomas, lo que implica no solo expresarte a través de distintas lenguas, sino vivir de diferentes culturas, y eso enriquece muchísimo”, explica. Sobre el significado personal de la belleza y del bienestar: “es el líquido en el que nado todos los días desde que tengo uso de razón. La belleza es algo que sale de dentro pero que tú la vas potenciando a medida que vas entendiendo cómo expresarte”.

El mejor regalo que les hacemos a nuestros clientes es decirles que los imaginamos de diferentes maneras.

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Una experiencia única

Maison Eduardo Sánchez es un espacio único, donde la pasión y la sensibilidad por el mundo de la belleza coexisten. “Nuestros tratamientos estrella son el corte y el color porque, aunque hacemos belleza, nuestro principal valor es la peluquería”. Aunque sobre su forma de desarrollar la belleza, confiesa, “es mucho más artesanal, no de aparatología, más holística”.

Sobre su técnica más puntera, en Maison Eduardo Sánchez no hay duda: el balayage. Al haberlo aprendido de la mano de quien lo creó, resulta coherente que este sea su principal reclamo. “Ahora todo el mundo habla del balayage, pero hace 24 años cuando yo llegué solo existían las mechas de papel de plata o las mechas de gorro”, incide. “El balayage no es solamente el resultado que das, sino el concepto en sí mismo de cómo un colorista plasma un color en el cabello”.

El cabello es un lienzo, y en ese lienzo tú pones luces y sombras, quitas y pones, y eso es el color

 

Delirio y pasión por un proyecto de futuro

Eduardo Sánchez es “una persona que da muchísima credibilidad y potencia mucho las relaciones con el ser humano”, algo que a estas alturas podemos constatar.

Estamos aquí para hacer peluquería y belleza, nuestra labor principal es encontrar las necesidades del otro, intentar cubrirlas anticipándonos a ellas y acompañar a la gente en esa búsqueda del bienestar.

Humilde, niega haber imaginado amasar el reconocimiento y prestigio con el que cuenta actualmente. Muestra de ello es el reciente premio que les ha concedido Uala, el principal portal de reservas en centros de peluquería y estética. El ‘Diamante de Oro’ es un reconocimiento que premia a los mejores salones de España, concediendo a Maison Eduardo Sánchez su máximo galardón: tres diamantes. Eduardo dejó atrás su país con una “ilusión muy grande por aprender”, “siempre he creído que detrás del esfuerzo viene la recompensa”. Es precisamente esto lo que le ha impulsado a no parar “en la búsqueda de ser mejor todos los días”; además, resulta que “he tenido la suerte de que la gente lo disfruta, reconoce y valora”.

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Una senda que continúa con el proyecto de desarrollo de la marca. Crecer, aunque de una forma muy peculiar, “es mi sueño”. Y es que Eduardo Sánchez anhela dirigir “la franquicia más pequeña de peluquerías de lujo del mundo. Creo que siendo más pequeños es más manejable, más viable y más exclusivo”. Y desde aquí, en la entrada de su salón en la calle Claudio Coello, solo podemos vaticinar un nuevo triunfo.

EDDK Magazine
Irene Iglesias Álvarez
the authorIrene Iglesias Álvarez
Editor Manager
Periodista todoterreno, especialista en Comunicación y Marketing Político. Inmersa, por casualidad, en el apasionante universo del Marketing Digital. Hay lecciones de vida escondidas en historias; mi misión pasa por sacarlas a la luz.